Ahora que me acuerdo… Y Tu Marido También

Siendo Alto Comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo, recibió los desmovilizados del frente de las  Farc llamado "Cacica Gaitana". Hoy en día se sabe que esa fue una falsa desmovilización en la cual participaron indigentes y hasta un "comandante" muy atildado él, de boina roja y cola de caballo.  
 Comandante "Biófilo" dijo apodarse. Los medio exaltaron su valor al punto que el escritor Plinio Apuleyo Mendoza escribió que "a riesgo de su vida (de hecho, es objetivo militar de las Farc) derribar los mitos ideológicos que todavía contaminan engañosamente el ámbito universitario." Como si esta exaltación fuera poca cosa, Apuleyo Mendoza, remató su columna sobre el comandante declarando: "Es el más valeroso y lúcido de todos los desmovilizados."

Hoy en día no se sabe si valeroso o lúcido, pero lo que sí teme la autoridad es que goza de una imaginación privilegiada. El Cacica Gaitana nunca existió, sus miembros jamás fueron guerrilleros y Biófilo, según parece, dejó de ser un estudiante de cine (si es que eso es verdad) para hacer la película de su vida: Una Falsa Desmovilización.

Esta película, a diferencia de muchas otras obras nacionales, produjo beneficios económicos, pues como desmovilizados Biófilo, Olivo Saldaña y sus compañeros recibieron el estipendio pactado para estos casos, desde el 7 de marzo de 2006 hasta el pasado 12 de diciembre, cuando el juez 26 penal ordenó que se suspendieran los pagos por considerar  que la desmovilización o los desmovilizados eran algo así como un espcie de comparsa armada para satisfacer la demanda del público.  

Además de perder el pago que recibían del Estado gracias a su excelente actuación, montaje, guión y demás, la Fiscalía llamó a quienes dieron el visto bueno en su momento para que el peliculón avanzara. El próximo 20 de enero, al Alto Comisionado para la Paz de ese momento, Dr. Ternurita, cabeza de este proceso de paz, se le imputarán "cargos por peculado, concierto para delinquir, tráfico y porte de armas y fraude procesal contra el ex comisionado y los coroneles Hugo Hernán Castellanos y Jaime Joaquín Ariza, quienes coordinaron la polémica entrega de 62 supuestos guerrilleros en una vereda del Tolima. Al menos la mitad de ellos eran desempleados y hasta delincuentes comunes reclutados a último momento."


Anuncio que parece haber estimulado la memoria del Dr. Ternurita  quien de inmediato envío carta a Vivian, nuestra Fiscal, acusando a Carlos Alonso Lucio (esposo de la Fiscal) de haber estado en Ralito, asesorando Paras, cuando sólo los delegados tenían persimo para estar allí. A lo que la Fiscal respondió pidiéndole a Ternurita que exliqué porqué le falló la memoria durante 6 años, pues como funcionario público estaba en el deber de denunciar este hecho en su momento.

Y aquí el peliculón sigue subiendo de tono porque el Doctor Don Mancunso, jefe paramilitar extraditado gracias a la oportuna gestión del Dr. Álvaro Uribe, apareció hoy 20 de diciembre, defendiendo a Lucio y desmintiendo al Dr. Ternurita.

Sobre el asunto se pronunciaron, además, la dulce Viviane y el Dr. Ternurita, en lo que parece será una película que nos entretendrá por un buen rato, porque luego, como todo aquí, segurito, segurito, se la tiran con un final de quinta. Lo dejarán mocho y calladitos, calladitos pasaremos a los créditos y a otra cosa mariposa.… Eso es así. No se preocupen. 

Entre tanto sigan esta película presentada por Desmovilization Paracus Dream, titulada: Y Tu Marido También o si me jodes te jodo.


LA TRATA DE MUJERES, AQUÍ, ALLÁ Y ALLÁ

Aquí Helga explicando cómo se trabaja para evitar, en lo posible, que sigan triunfando los malos de la película.

Entrevista sobre el Libro Confesión a Laura

La Universidad Eafit y la Corporación Festival de Cine Santa Fe de Antioquia, publicaron el guión original de la película Confesión a Laura, eescrito por Alexandra Cardona Restrepo. Aquí entrevista realizada por Laura Pérez. para el canal Une, programa Obra D. 

HOMENAJE A LAS MADRES DE SOACHA



http://www.facebook.com/madresdesoacha

Lugar: Teatro Jorge Eliécer Gaitán
Fecha: Martes 18 de Octubre de 2011
Hora: 2 PM en punto

ENTRADA GRATIS HASTA LLENAR EL TEATRO

Intervención de la Dra. Clara López, Alcaldesa (d) Mayor de Bogotá

Estreno del documental: Retratos de Familia (sobre las madres de Soacha)
Dirigido por: Alexandra Cardona Restrepo
Idea Original y dirección del Proyecto Unidad de Memoria y DH: Patricia Linares

Presentación Musical: Andrea Echeverri (Aterciopelados)
Canta a las madres la canción que les compuso para el documental Retratos de Familia

Invita
Dirección de Derechos Humanos y Apoyo a la Justicia
Secretaria de Gobierno, Alcaldía Mayor de Bogotá

UNA MASACRE SIN RESPUESTAS SENCILLAS, LA DE NUEVA VENECIA



El pasado 22 de Noviembre se cumplieron 10 años de la masacre de Nueva Venecia,
esta crónica
fue publicada el 14/11/10 en el Semanario Latitud del Periódico el Heraldo.
Una reflexión sobre lo que pasó y lo que sigue… aunque de “eso no se habl
a”.

Por: Alexandra Cardona Restrepo*[i]

Especial para el Semanario Latitud de El Heraldo

Auuuuuuuuu, auuuuu, gemían los perros encaramados en los techos de las casas de Nueva Venecia, a las seis de la tarde del 22 de noviembre de 2000. El aullido de los perros arrastrado por el viento se estrellaba contra el espejo de agua dulce de la Ciénaga Grande, rebotaba y corría entre las casas vacías hasta alcanzar los oídos del señor Armando Martínez, el habitante más viejo del Morro, como le dicen coloquialmente a Nueva Venecia.

Auuuuuuuuuu, repetía un eco cada vez más escalofriante. El señor Armando entrecerraba los ojos, se quitaba la gorra y rascándose la cabeza murmuraba, bendito sea, si yo tuviera una embarcación me fuera así, a palo, pa’ allá, pa’ Sitio Nuevo.

El señor Armando ríe y explica. Temprano, cuando los pescadores sobrevivientes y sus familias huían del terror diseminado por la masacre, en lanchas, chalupas, canoas, cualquier cosa capaz de flotar sobre las aguas del Magdalena, el señor Armando le dijo a sus hijos: yo me quedo aquí. Si me van a matar, me van a matar. Pero yo no salgo de aquí.

Algo debieron insistirle los familiares, pero la situación no daba como para esperar la noche rogándole que dejara la terquedad, por eso cuando menos pensó estaba solo, con los perros y el recuerdo de la masacre perpetrada en su pueblo esa madrugada, temblando de miedo. Porque yo eso lo dije temprano, afirma, cuando la familia salió. Pero cuando eran las 6 de la tarde que quedé solo y el pueblo quedó solo y hacían los perros auuuuuu, ¡que tristeza tan grande!

El señor Armando se rasca la cabeza, mira con picardía y se ríe de sí mismo. Enseguida prosigue su camino hacia la pequeña iglesia de Nueva Venecia, para mostrar el lugar donde las autodefensas ultimaron con tiros de gracia a 12 hombres. Esos pescadores, comerciantes y hasta algunos predicadores evangélicos que por casualidad visitaban El Morro hacen parte de los 37 hombres asesinados por miembros del Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), dirigido por Rodrigo Tovar Pupo, alias Jorge 40.

La masacre se realizó el día 22 a las cinco de la mañana, precisa Amed Gutiérrez, líder y habitante del Morro, ¡eso fue algo terrible para nosotros! ¡Nosotros que pensábamos que nuestro pueblo era un remanso de paz! Nos dolía cuando veíamos por televisión pueblos que sufrían con esa violencia, decíamos aquí esto es un remanso de paz, pero no, no era así. Era lo contrario, también la violencia nos tocó la puerta.

Un pueblo palafítico enclavado en el Santuario de Fauna y Flora de la Ciénaga Grande de Santa Marta, bien puede ser descrito como un “remanso de paz”. Agua dulce por todos lados; palafitos donde habitaban unas 400 familias en su mayoría dedicadas al negocio de la pesca; chalupas guiadas por hombres, mujeres, niños y ancianos, que van y vienen entre una casa y otra, entre la escuela y la tienda; cerdos que nadan de un corral a otro; un puente de 400 metros que une la escuela con el comedor y enmarca el pueblo cual idílica postal de esta Nueva Venecia, donde a cambio de góndolas hay chalupas y donde en lugar de un O Sole Mio ajeno, el vallenato retumba contra las paredes de maderas multicolores.

El puente es el que sale en el Himno Nacional, dice Amed, sin disimular el orgullo que le produce pensar que todos los días los colombianos vemos el puente de Nueva Venecia en el video oficial del himno, aunque como él mismo lo sabrá, la mayoría ignora que se trata del puente de Nueva Venecia y, lo que es peor, que en ese remanso de paz se perpetró una masacre sobre las que se prefiere callar a ver si así podemos actuar como si no hubiera ocurrido.

Pero “la Universidad de Nueva Venecia”, como llama Amed al señor Armando, el mismo Amed y el resto de sobrevivientes, insisten en repasar cómo fueron las cosas.

Hasta el 22 de noviembre de 2000 la gente del pueblo moría de vieja, de muerte natural. La masacre inscribió una nueva forma de contar la historia de la Ciénaga y de sus pescadores, ese año el homicidio se ubicó como principal causa de mortalidad en la región.

Un Informe de la Comisión de Organismos de Derechos Humanos que visitó la zona días después de ocurridos los hechos afirma que “un grupo paramilitar en un número aproximado de 70 personas, ingresó a Nueva Venecia por Caño Clarín… en seis lanchas… portando prendas de uso privativo de las fuerzas militares y armas de largo alcance… El Grupo Paramilitar tenía información precisa de las horas en que los pescadores frecuentemente salían a comercializar su pescado, y aprovechándose de esta situación, obligaron a las embarcaciones a devolverse hacia Nueva Venecia”[1].

Un pescador con sombrero negro y mirada sombría recuerda que esa madrugada él y sus compañeros salieron de viaje, a llevar pescado. Nos encontramos con cinco lanchas y nos cogieron en el camino, murmura.

En ellas iban los paramilitares quienes los obligaron a llevarlos hasta Nueva Venecia. A las dos de la mañana llegaron y comenzaron a dar vueltas por el pueblo, a buscar gente y a matar.

En el exterior de la casa del señor Roque Parejo, dueño del almacén más grande del Morro, asesinaron a dos hombres y al mismo señor Roque lo balearon en el comedor, delante de su esposa y su hijo. Cerca de allí tumbaron la puerta de otra casa y tres hombres, con municiones y armas en el pecho, según recuerda la esposa del asesinado, se pararon en la cama diciendo: vamos, vamos hijueputa, vamos, y él decía que no. Si me van a matar mátenme con mis hijitos. Entonces le metieron 3 tiros y cayó sentado debajo de la cama. Mis hijas vieron todo el daño que hicieron ellos. La esposa, a esa hora ya viuda, espero que los hombres se montaran en la lancha y con sus dos niñas en brazos se lanzó al agua para pedir auxilio en la casa de una hermana.

En otro punto de Nueva Venecia el señor Armando pegó un brinco y quedó sentado en la hamaca. Sentí un tiro ¡pum! Eso fue como a las 3 de la madrugada. Y me dijo la hija ¿papi, papi oyó ese disparo? El señor Armando abrió la puerta y vio a su hijo Armandito quien desde su casa le gritó, cierre la casa que son los paracos, cierre. Cerramos la casa, recuerda el señor Armando, pero veíamos a la gente caminando pa allá y pa acá y un hombre grande que gritaba, como que sería el jefe, pa’llá y pa’ cá.

Como a las cinco de la mañana las lanchas de los paramilitares atracaron frente a la iglesia, en el único lugar del pueblo que cuenta con una pequeñísima playa. Aquí, recuerda el pescador de sombrero negro y mirada sombría, nos reunieron y nos pidieron que llamáramos a los guerrilleros, pero nosotros solo somos unos humildes pescadores de aquí. Entonces obligaron a 12 hombres a tenderse boca abajo en el suelo. Al resto, unos 25, incluido el pescador de mirada triste, los encerraron en la iglesia. A nosotros, recuerda el sobreviviente, lo único que nos decían era que no iba a pasar nada, que nos tranquilizáramos, pero no sabíamos qué era lo que podía suceder afuera. El pescador agacha la cabeza y fija la mirada en un punto perdido de esa estrecha playa.

Ratatatata, ¡les sacrificaron la vida a los que estaban ahí! Así explica el señor Armando cómo oyó la ráfaga de tiros con la que asesinaron a los hombres que mantenían boca abajo frente a la iglesia. ¡Ratatata!, entonces yo le dije a la hija, le estoy contando como sucedió el caso, no le estoy poniendo ni de más, ni de menos, le dije, no te preocupes que ya se van.

Y sí, luego de saquear tiendas y almacenes, los paramilitares abandonaron el pueblo llevándose también a cuatro hombres, que al día siguiente hallaron asesinados en los caños. El señor Armando oyó una voz que ordenó: vamos a buscar a los pescadores, unos pasos que retumbaban contra el piso de madera y por fin el ruido de los motores fuera de borda que se alejaba. En ese punto serían las cinco y media de la mañana del 22 de noviembre de 2002.

En cuanto la prudencia aconsejó el señor Armando salió de su casa y fue hasta la iglesia. No pudo reconocer a los muertos. Con la cara contra la arena, explica, llenos de sangre, tenían las balas aquí, en la cabeza. ¡Que muerte tan desastrosa!, los sesos estaban ahí regados y el cuero cabelludo también.

Amed ignoraba el terror que se vivía en El Morro cuando las lanchas de las Autodefensas lo pararon. Amed, que en esa época se dedicaba al comercio del pescado, había salido a la una y media de la mañana de Nueva Venecia. Por ahí tipo seis de la mañana, recuerda, las autodefensas llegaron a pedirme gasolina. Uno de los hombres se cubría la cara con un pasamontañas negro, los otros no. Obvio que producían miedo. Yo tenía media pimpina de gasolina y se las iba a dar pero resulta que me dejaron la gasolina, recapitula, y gracias al señor me dejaron quieto.

Distinta fue la suerte que corrieron otros habitantes de la Ciénaga. Luego de devolverle la pimpina a Amed las lanchas de los paramilitares arrancaron y, según relatan, persona que encontraban, persona que asesinaban. En la Ciénaga de Tamacá mataron más pescadores. Hasta abandonar por completo el Santuario de Flora y Fauna de la Ciénaga de Santamarta, el grupo de paramilitares asesinó 37 hombres.

Amed no sabía nada de la masacre perpetrada en su pueblo, pero enseguida se fue para Nueva Venecia. Cuando iba llegando vi que la gente corría afanosamente a sus canoas con sus familias, cuando entré al pueblo la gente se abrazaba dando gritos. Y me dijo una comadre, compadre hay un poco de muertos, hay bastantes muertos en la plaza. Ahí me desesperé a buscar a mi familia. Bueno, de mi familia mataron a mi suegro, al señor Roque Parejo…

La vida en Nueva Venecia se partió en dos después de la masacre. A pesar de que las autoridades fueron informadas a tiempo, la Fuerza Pública prestó auxilio demasiado tarde. Los cadáveres que quedaron tendidos frente a la iglesia debieron ser trasladados como “un viaje de marranos”, en una lancha que un familiar de los asesinados facilitó.

La gente huyó. El 22 de noviembre se produjo un desplazamiento masivo resultado del pánico implantado por los paramilitares. El señor Armando permaneció solo, escuchando los aullidos de los perros, durante varios días. Nueva Venecia se convirtió en un pueblo fantasma, al que poco a poco regresaron muchos de sus habitantes por franca necesidad. En ningún otro lugar consiguieron cómo vivir, comer ó dormir dignamente. Sin embargo, parece imposible recuperar la vida de antes, la del remanso de paz. Las noches son una tortura, el sonido de un motor inesperado corta de tajo el sueño y obliga a aguzar la mirada y el oído a la espera del regreso de los criminales.

Siete años después, en junio de 2007, en versión libre ante un fiscal de Justicia y Paz, Rodrigo Tovar Pupo, alias “Jorge 40”, jefe del Bloque Norte de las AUC, admitió haber dado la orden de matar a algunas de las víctimas de Nueva Venecia. Sin embargo, dijo que se trató de “un acto de guerra”.

Esa afirmación indignó al señor Armando y a todos los venecianos. No fue como dijo el bandido ese de cuarenta, exclamó el señor Armando, que fue una guerra, que nos les enfrentamos. ¿Nos le vamos a enfrentar con cuchillo y ellos armados, ah? ¡Eso no se dice! Porque aquí a veces el pescador no tiene ni cuchillo para componer el pescado. Estoy siendo sincero porque yo tengo 80 años y yo no le he dicho mentiras. Remata el señor Armando al tiempo que se pone la gorra de tela y acompaña los reclamos de sus vecinos ante la ofensa de Jorge 40.

El pasado 28 de octubre de 2010 Rodrigo Tovar Pupo, alias Jorge 40, fue condenado a 47 años de cárcel por su calidad de determinador del homicidio múltiple agravado y el desplazamiento forzado que se produjo en la Ciénaga Grande el 22 de noviembre de 2000. Esto no significa que Tovar Pupo vaya a cumplir esa pena, pues en la actualidad se encuentra en una prisión de Estados Unidos enfrentando un juicio por tráfico de drogas y no se tiene mayor claridad sobre si al concluir la condena que reciba en ese país, regresará a Colombia a responder por estos delitos o si, por algún acuerdo que exista, seguirá cobijado por Justicia y Paz y por tanto la pena máxima que reciba sea de 8 años.

Caso en el cual vale preguntarse, ¿si esos 8 años se subsumen en el tiempo que lleva detenido y en el que pasará en la prisión norteamericana, pagará aunque sea un día, un par de horas o un minuto de prisión por la Masacre de Nueva Venecia?

No hay respuestas sencillas a este asunto. Pero eso poco importa al señor Armando quien luego de tanto trajín, de haber sido más de cinco veces inspector de policía de su pueblo, de actuar como timonel de su Nueva Venecia en la más tenebrosa de las noches, ha sufrido un Accidente Cerebro Vascular. Razón por la cual en poco o nada reparan el terror sufrido durante los últimos 10 años de su vida, el que condenen a Jorge 40.



[1] EQUIPO NIZKOR y Human Rights. Informe de la Comisión de Organismos de Derechos

Humanos sobre la Masacre en la Ciénaga Grande de Santa Marta”. Editado para la web el

22 Diciembre de 2000. Publicado en: http://www.derechos.org/nizkor/colombia/doc/cienaga.html


[i] Escritora y cineasta colombiana.

Otro 9 de abril

Cuando nací ya habían asesinado a Jorge Eliécer Gaitán. Desde que tuve conciencia la gente se llevaba la mano a la boca y exclamaba “mataron a Gaitán y nada se sabe, qué horror!”. El “nada se sabe” hacía referencia a que la investigación exhaustiva desde 1948 hasta el momento, sólo arrojaba falsos positivos, es decir, mentiras. Y que, año tras año, se nos prometía una verdad que nunca ha llegado.

Después de Gaitán mataron a cientos, miles de anónimos colombianos. También asesinaron más candidatos presidenciales, en especial a quienes representaban una tendencia de izquierda.


A Jaime Pardo Leal, miembro del Partido Comunista y Candidato de la Unión Patriótica, lo asesinaron el 11 de octubre de 1987 en La Mesa, Cundinamarca.


A Luis Carlos Galán Sarmiento, candidato presidencial por el partido Liberal, lo asesinaron en Soacha, Cundinamarca, el 8 de agosto de 1989.


A Bernardo Jaramillo Ossa, candidato presidencial de la UP, lo mataron dentro de un avión en Bogotá, el 22 de marzo de 1990.


Un mes y cuatro días después cayó Carlos Pizarro, candidato presidencial del M-19, asesinado en Bogotá, el 26 de abril de 1990.

Por lo menos cinco candidatos presidenciales han sido derrotados, no en las urnas como se esperaría en una confrontación política, de ideas, si no por algo que ninguna democracia resiste: balas mortales.

Y esta es la hora en que para mañana, 9 de abril de 2011, nos preguntaremos una vez más, quién mató a Gaitán? Por qué le mataron? Y… no habrá respuesta cierta, indiscutible. Porque si esa respuesta apareciera comenzaríamos a andar el camino de la verdad y en poco tiempo sabríamos quiénes y por qué decidieron asesinar a Galán, a Pardo Leal, a Jaramillo y a Carlos Pizarro.


Entonces cambiaría la historia de un país condenado a especular, en un nido de confusión que a alguien favorece, sobre los asesinatos de sus líderes; entonces exigiríamos la condena de los responsables y, por sobre toda las cosas, la reparación integral que merecemos todos los colombianos que hemos vivido y vivimos en la desesperanza de que aquí nos han arrebatado hasta los sueños. … ACR


MI MAMI, SUS PIES Y LA FALTA DE AGENDA

Últimamente la pregunta se repite y repite: ¿será que los atropellos, abusos, respecto al dercho a la salud sólo me pasan a mí?

Es que tengo razones para preguntarmelo. Cuando veo las caras largas de los seguidores del actual gobierno que querrían mantenerlo en el poder otros cuatro años, me siento obligada a preguntarme:

1. ¿El problema con la prestación de los servicios de salud es sólo mío?
2. ¿El desempleo sólo me afecta a mí?
3. ¿Los desplazados sólo existen por las rutas que yo transito?
4. ¿Los mal llamados "Falsos Positivos", es un hecho que sólo yo conozco?

Y así infinidad de sucesos que, según parece, sólo a mí y a nadie más que a mí, le ocurren. Por ejemplo, la historia de mi mamá y sus pies.

Mi mami tiene 77 años y goza de buena salud, aunque cuenta en su historia clínica con un Accidente cerebro vascular (ACV), Diabetes tipo II, hipertensión, hipotiroidismo, artrosis y otro pequeño grupo de etcéteras que parecen bastante comunes para la edad.

Ella es una mujer activa, siempre lista para acompañar a los nietos a donde quieran y medio quejosa por las "40 pepas que me tengo que tomar todos los días".

El caso es que debido a la diabetes el cuidado de sus pies es primordial, todos sabemos y si no lo saben se los cuento, que una llaguita mál atendida en el pie de un diabético puede ser fatal. Por esa razón está inscrita en la Asociación de Diabéticos y es allí donde le atienden todo cuanto tiene que ver con sus pies y demás.

Lo lógico sería que a través de la EPS, la cual ha pagado religiosamente durante por lo menos 20 años, le atendieran el asunto de sus pies, pero como conseguir la cita puede ser eterno… mejor pagamos en la Asociación.

El asunto es que hace un mes apróximadamente fue a la Asociación porque le dolía mucho la planta de los pies. Allí le dijeron que efectivamente, para no hacer más largo el cuento, tenía un problema que demandaba cirugía. Por tanto mi mami comenzó a pedir cita con un médico enla EPS, el que caiga, para que la remita al especialista y dé o no la orden de cirugía.

Y ahí comenzó, para mantenenos a tono con esta semana, el viacrucis de esta historia. La respuesta de la EPS es que no tenían agenda por tanto no podían darle una cita. Eso es tan chistoso, nunca he podido entender qué es "no tener agenda", o cómo se puede "no tener agenda" en un lugar como un consultorio médico donde la función básica es dar citas que se anotan en una agenda.

Este no tener agenda es tan pero tan grave que en el caso de mi mami significa que debe llamar en mayo, sí leyeon bien: Mayo de 2010, cuando "abran las agendas" para que le den cita.

Lo que me temo es que en Mayo le darán cita para junio o julio de 2010. Cómo la ven?

Entre tanto mi mami seguirá con el dolor en los pies, con la necesidad de una cirugía que puede hacerse más complicada por el tiempo transcurrido y lo que es peor, pegadita al lado del teléfono esperando que llegue Mayo para ser al primera que llama y consigue cita en la tal agenda.

Ante esto, vuelvo y me pregunto, será que estas cosas sólo me ocurren a mí? Será que los que consideran que hay que votar por la continuidad de la tal Seguridad Democrática, nunca han vivido una situación semejante?

Y lo más grave, como según entiendo con la tal Emergencia Social todo tiende a empeorar, me pregunto, si sobrevivimos a la Emergencia Social ¿tendremos cupo en alguna agenda?

A QUE TE MATO RATON





La única conclusión que cabe es que para el malicioso

sistema de salud que nos rige,

un paciente con una enfermedad catastrófica, como cáncer,

es más rentable muerto que recibiendo

un tratamiento de alto costo.


Así, como un indefenso ratón a punto de caer en las garras del malévolo gato, se siente uno cuando por tener cáncer acude al sistema de salud colombiano. Recibir el diagnóstico de que se tiene cáncer genera una situación muy dramática, pero tener cáncer y estar sometido a las normas de las Empresas Prestadoras de Salud (EPS) más que problema es una condena —si ellos lo consiguen— a muerte.

La noticia de que se tiene cáncer es devastadora. Produce angustia y miedo en quien es diagnosticado y en todos sus seres queridos. En lo primero que se piensa es en la muerte. Sin embargo, el cáncer es curable si se diagnostica a tiempo.

Eso se entiende cuando el médico explica el estado en que se halla el cáncer y las posibilidades de erradicarlo mediante un tratamiento, muy agresivo, pero eficaz. Es entonces cuando las personas que hemos recibido el diagnóstico de cáncer comprendemos que para ganarle la guerra se requiere:


Actuar con rapidez

Contar con servicios de salud de alta calidad

Recibir un tratamiento prioritario y urgente de parte de las EPS


Porque el cáncer es curable si se diagnostica y SE TRATA a tiempo. De otra manera estamos a un paso de dejar el mundo de los vivos. La necesidad de tratarlo a tiempo, es algo que no toma en consideración el perverso sistema de salud que opera en Colombia y que es al que debemos someternos los pacientes con diagnóstico de cáncer.


La tramitología y obstáculos que ponen muchas de las EPS pueden llevar a un importante número de pacientes con cáncer a desistir de su tratamiento. Lo que se traduce en renunciar a la opción legítima de vida que tiene cualquier persona o, para que lo entendamos mejor, a que el gato gane la pelea.


Un médico de un hospital infantil comentaba que el caso de los niños con cáncer es aberrante, pues tanto padre como madre se ven obligados a dejar sus trabajos para atender las necesidades del hijo. Mientras la mamá acompaña al niño en el hospital el papá se dedica a adelantar el papeleo que demanda conseguir cualquier autorización para su tratamiento. Eso cuando son niños que viven en ciudades grandes porque hay otros, que residen en veredas y municipios lejanos, que quizá nunca alcanzaran a ser atendidos como les corresponde. ¿Quién dará la pelea por ellos para que A TIEMPO se les costee el traslado, estadía y atención médica calificada que demandan?

Y en cuanto a los adultos la cosa no es distinta. Muchas EPS someten a un papeleo interminable, a límites de fechas absurdas para reclamar, solicitar y demás, a quienes recibimos el diagnóstico de cáncer. Como si un paciente con cáncer, por ejemplo de seno, después de una mastectomia total, estuviese en condiciones de presentar peticiones de reembolsos, pago de incapacidad y etc., en los 15 días siguientes a su intervención. ¡Por favor!


Pero esa es la norma: usted tiene 15 días calendario para pedir el reembolso de la prótesis mamaria que debió comprar porque cuando la solicitó a la EPS le dijeron que el estudio se demoraba cinco días hábiles. ¿Cinco días hábiles? Cómo se nota que no es el funcionario que dice eso, siguiendo las instrucciones de la EPS, quien tiene el cáncer. Cinco días, un día, pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte para una persona con cáncer. Entonces hay que comprar la prótesis que cuesta un millón ochocientos mil pesos, o no comprarla y quedarse mutilado, porque la urgencia es extraer la mama.


Que la compre no significa que la vayan a reembolsar su valor. La EPS puede negarse a pagar con respuestas que van desde: usted presentó la solicitud después de los 15 días, hasta la EPS no cubre prótesis cosméticas. Y no importa si usted explica, manda derechos de petición, reclamos, lo que quiera, usted perdió la batalla, porque “presentó la solicitud después de los…”, a menos, supongo, que interponga una tutela.


¿Pero quién quiere pensar en tutelas cuando está recibiendo un tratamiento de quimioterapia? Nadie. Mucho menos si para recibir la quimio también debe realizar todo tipo de absurdas gestiones y tramites ante la EPS. La primera vez, por eso, porque se trata de la primera. La segunda, porque usted creyó que como el oncólogo había ordenado desde el primer momento cuatro ciclos de quimioterapia, sería fácil el tramite. Pero se equivocó, ratón, y… corre el riesgo de que no le realicen la quimioterapia en la fecha exacta que indicó el médico. ¿Entiende? Entonces le toca pedir el favor, suplicar, pelear, ir, volver, para conseguir que el día indicado le apliquen su segundo ciclo de quimio, no vaya a ser que el gato logre su propósito.


Cada ciclo de quimio es como si fuera el primero para la EPS, no para el paciente. Si con el primero quedó calvo, en el siguiente probablemente sufra de un dolor muscular que casi le impida caminar, hemorragias en los dedos, ampollas, pérdida del gusto y vómito. Padecimientos que soporta con estoicismo porque se sabe que los medicamentos que producen esa reacción son los que están batallando contra el cáncer, por ello necesita que se los apliquen cada 21 días, como ordenó su médico. Es el día 21, no otro, para asegurar su efectividad, pero… la EPS no lo entiende.


El tercer y cuarto ciclo de quimio pasan igual que el primero respecto a la EPS: hasta último momento hay dificultades para que los autoricen. El sufrimiento es espantoso. Siempre está el argumento de que el Comité Técnico Científico tiene que aprobarlo, que la funcionaria que recibió la solicitud se equivocó, que los papeles no se debían radicar en la sede tal sino en tal otra y, por último, la sugerencia de, ¿por qué no espera y dejamos la quimio para la semana entrante? ¿Qué tal que se tratara de la vida de ellos, la dejarían para la semana entrante? Es que ese gato es muy picarón.

Llegar al último ciclo de quimioterapia es un alivio, más que por la desaparición de los efectos secundarios, porque termina la lucha con la EPS. Por el momento podemos gritar felices ¡ese gato no sirvió! Seguirán los reclamos por el pago de la incapacidad médica, el reembolso de la prótesis, repitiendo que no se usó en una cirugía cosmética y se recibirán, cómo no, las respuestas de siempre. Pero uno podrá respirar tranquilo porque le ganó la sutil condena de muerte a la EPS. Pues la única conclusión que cabe después de esta contienda es que para el malicioso sistema de salud que nos rige, un paciente con una enfermedad catastrófica, como cáncer, es más rentable muerto que recibiendo un tratamiento de alto costo.

De ahí que nuestra lucha incluya, además de retar al cáncer, enfrentar a las EPS y defender el derecho a la vida como un infeliz ratón ante un gato tragón.


Uno se salvó… y ¿los otros? Los que no saben ni pueden dar la pelea ¿dónde están?… Algunos llegan a asociaciones como Ámese donde reciben orientación para enfrentar esta situación, ¿pero los otros? Es por ellos, por ustedes y nosotros que una Ley que garantice la atención inmediata e integral de las personas con cáncer es imprescindible para los colombianos. Al respecto no cabe ninguna excusa.


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Es por ello que Ámese, fundación que apoya a mujeres con enfermedades de seno, está buscando 50.000 firmas de respaldo al Manifiesto Popular Sobre el Cáncer de Seno en Colombia. El plazo para obtenerlas es hasta el 15 DE NOVIEMBRE DE 2009, a la fecha se han reunido 42.000… Le dije esta mañana a Claudia Saa, directora de Ámese, creo que puedo conseguir unas 100… ustedes qué opinan, las podré conseguir? Lo único que tienen que hacer para unirse al Manifiesto es:

Ingresar a la página web de Amese http://www.amesecolombia.com, leer el Manifiesto, descargar el formato para firmar, firmarlo y remitirlo escaneado a amese@etb.net.co ó físicamente a calle 95 # 13-55 of 304, Bogotá, Colombia.



EL AROMA DE MARUCHA

Foto: Marucha

Preparar café antes del amanecer y recordar a Marucha es una sola cosa. Me basta pensar en un café fresco de madrugada, para que el recuerdo vuele y se instale en la Habana de finales de 1980, en El Vedado, en la casa de Marucha y Mayito, en la cocina de Marucha.


Saco el café de la alacena y de inmediato aparecen las manos blancas que sostienen la base de la cafetera bajo el grifo de agua. Luego esas mismas manos introducen el filtro metálico, lo llenan hasta el tope de café, giran la base de la cafetera para ajustarla, la dejan sobre la hornilla y encienden la estufa. Mientras el agua alcanza la temperatura necesaria para hervir, las manos de Marucha disponen las tazas en las que servirá el café. En cada taza una o dos cucharaditas de azúcar.


Tengo presente en la memoria del olfato, del gusto, ese café por el que tanto protestan los cubanos diciendo que está lleno de chícharos y que a mí me sabe delicioso, tengo presente los ojos inquietos de Marucha anticipando los movimientos de las manos, el color de su piel, su sonrisa, pero no su voz. Marucha es blanca y de ojos tan negros como su pelo.


Por más que lo intento no recuerdo el tono de su voz. Y tampoco hace falta. Soy capaz de ver a Marucha sirviendo un chorrito de café hirviendo en una taza para mezclar el azúcar con ese poco de café, revolviendo y revolviendo hasta que azúcar y café se convierten en una especie de caramelo en el que provoca meter el dedo y en seguida chuparlo. Pero no, no se puede. Marucha va más rápido que mis deseos. Sirve el café en la taza, lo mezcla con el “caramelo” y me lo ofrece. “Un buchito de café”.


El recuerdo siempre tiene que ver con la madrugada quizá porque a esa hora nos encontrábamos antes de salir a algún rodaje. Y, claro, a esa hora el “buchito de café” es como maná. Marucha reparte café a todos y su pequeña casa se inunda del aroma que me convierte en inolvidable esos amaneceres.


Tomamos café y hablamos de cine, pintura, literatura y política, todo nos concierne. Todo hace parte de nuestra vida. El aroma del café de Marucha que impregna poco a poco la cocina, para en segundos flotar sobre la sala-habitación-comedor, llega ungido de vitalidad. Marucha vuela de un lado a otro, sirve café, le responde a Mayito que pregunta por algo, recibe a los hijos que pasan por la casa, prepara su cámara para el rodaje y, además, atiende al grupo de cineastas latinoamericanos que llegan a su casa por un “buchito de café”, y un mucho de calidez.


Marucha hizo la foto fija de no sé cuántas películas, fundó la Fototeca de Cuba, tuvo dos hijos con Mayito, María y Mayitín, amó a las hijas de Mayito y, por sobre todas las cosas, para mí, es un recuerdo permanente de energía y vida cada mañana, antes de beber ese “buchito de café”.


Enlaces sobre Marucha:

http://www.fcif.net/instituciones/fototeca.htm

http://www.fotoperiodismo.org/FORO/files/fotoperiodismo/source/html/galeria/CASTRO/pages/SALON%20CUBA/CDCUBA/HISTORICAS/pages/marucha.htm

http://www.latinart.com/spanish/faview.cfm?id=507

http://www.archivocubano.org/rufino_03.html